Trabajar mas alla del intelecto (de inconciente a inconciente).-
“Terapeutas, NUNCA SE OLVIDEN DE ESTO: USTEDES HACEN QUÍMICA!”. Dr. Ernest Rossi (uno de los discípulos de Milton Erikson)
La psicoterapia puede modificar la quimica y la antomia del cerebro siempre que actue activando el hemisferio derecho que permeabiliza el acceso al inconciente.- · Una psicoterapia centrada en hacer contacto directo con el Inconsciente, más allá del intelecto, no sólo opera sobre lo que parece abstracto (pensamientos, sentimientos, emociones...), sino que modifica la química cerebral, y aún las redes neuronales del paciente. La Neurobiología de hoy le ha traído fundamentos bien visibles a la psicoterapia, -al menos en algunos de sus aspectos-: en los últimos años, los avances de la tecnología médica han posibilitado ver lo que antes sólo eran suposiciones: resonancias magnéticas, tomografías computadas, microscopios ultrasensibles... permiten constatar aspectos del funcionamiento del psiquismo en relación al cerebro, a las neuronas, a los neurotransmisores. Hoy es posible ver qué áreas del cerebro se activan cuando alguien sueña, siente miedo, intelectualiza, se enamora... También es posible saber qué neurotransmisores se segregan cuando nos sentimos contentos, cuando nos entristecemos, cuando nos enojamos, cuando duelamos, cuando estamos entre pares afines... En este 2008 la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, conjuntamente con la de Aberdeen, en Gran Bretaña, comunicaron que han obtenido información respecto del comportamiento cerebral que acontece cuando dos personas comparten una misma visión de la realidad y, con ello, pueden establecer empatía. ¿Hacia dónde nos lleva todo esto? A que una psicoterapia, si penetra más allá del intelecto, -directamente hacia el hemisferio derecho y, con ello, hacia el Inconsciente-, modifica neuroquímicamente el cerebro del paciente: desactiva traumas, genera sustancias antidepresivas, activa recursos latentes, des-acondiciona los disparadores que, sin darnos cuenta, hacen que se manifiesten síntomas (insomnio, depresión, ansiedad, baja auto-estima, temores...). Esto que hoy la Neurobiología puede constatar, ya era sabido por antiguas Tradiciones de Conocimiento desde hace siglos: el Taoísmo, el Budismo, el Yoga... cuentan con técnicas muy precisas, destinadas a modificar la cualidad de los contenidos psicológicos, e inclusive a desactivar traumas que obstaculicen la libertad interior. Cuando un trauma se disuelve, hemos hecho química. Cuando un duelo se elabora, hemos hecho química. Cuando el Inconsciente habilita un recurso que estaba bloqueado, hemos hecho química. Cuando podemos desactivar circuitos psicosomáticos para, en cambio, generar bienestar, hemos hecho química. La clave está en hablarle al Inconsciente en su propio idioma: la imagen, la metáfora, la palabra gentil. Un lenguaje que no es el de la abstrusa interpretación intelectual. Si un paciente tiene un síntoma y, ayudándole a ingresar en un estado similar al del sueño (he ahí el secreto para acceder al Inconsciente) podemos ayudarle a ir hacia una instancia de su pasado en la que ese síntoma tiene su raíz; si podemos acompañarle hasta allí, hacerle sentir emocionalmente seguro de penetrar en ese recuerdo; si podemos hacerle regresar al presente habiendo disuelto ese nudo que le atormentaba... habremos modificado su cerebro, pues el cerebro humano tiene una propiedad intrínseca: se le llama PLASTICIDAD. (adaptado de texto de V.Gawell)
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Psicoterapia y NEUROBIOLOGIA
Trabajar mas alla del intelecto (de inconciente a inconciente).-
“Terapeutas, NUNCA SE OLVIDEN DE ESTO: USTEDES HACEN QUÍMICA!”. Dr. Ernest Rossi (uno de los discípulos de Milton Erikson)
La psicoterapia puede modificar la quimica y la antomia del cerebro siempre que actue activando el hemisferio derecho que permeabiliza el acceso al inconciente.-
· Una psicoterapia centrada en hacer contacto directo con el Inconsciente, más allá del intelecto, no sólo opera sobre lo que parece abstracto (pensamientos, sentimientos, emociones...), sino que modifica la química cerebral, y aún las redes neuronales del paciente.
La Neurobiología de hoy le ha traído fundamentos bien visibles a la psicoterapia, -al menos en algunos de sus aspectos-: en los últimos años, los avances de la tecnología médica han posibilitado ver lo que antes sólo eran suposiciones: resonancias magnéticas, tomografías computadas, microscopios ultrasensibles... permiten constatar aspectos del funcionamiento del psiquismo en relación al cerebro, a las neuronas, a los neurotransmisores. Hoy es posible ver qué áreas del cerebro se activan cuando alguien sueña, siente miedo, intelectualiza, se enamora... También es posible saber qué neurotransmisores se segregan cuando nos sentimos contentos, cuando nos entristecemos, cuando nos enojamos, cuando duelamos, cuando estamos entre pares afines... En este 2008 la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, conjuntamente con la de Aberdeen, en Gran Bretaña, comunicaron que han obtenido información respecto del comportamiento cerebral que acontece cuando dos personas comparten una misma visión de la realidad y, con ello, pueden establecer empatía. ¿Hacia dónde nos lleva todo esto? A que una psicoterapia, si penetra más allá del intelecto, -directamente hacia el hemisferio derecho y, con ello, hacia el Inconsciente-, modifica neuroquímicamente el cerebro del paciente: desactiva traumas, genera sustancias antidepresivas, activa recursos latentes, des-acondiciona los disparadores que, sin darnos cuenta, hacen que se manifiesten síntomas (insomnio, depresión, ansiedad, baja auto-estima, temores...).
Esto que hoy la Neurobiología puede constatar, ya era sabido por antiguas Tradiciones de Conocimiento desde hace siglos: el Taoísmo, el Budismo, el Yoga... cuentan con técnicas muy precisas, destinadas a modificar la cualidad de los contenidos psicológicos, e inclusive a desactivar traumas que obstaculicen la libertad interior.
Cuando un trauma se disuelve, hemos hecho química. Cuando un duelo se elabora, hemos hecho química. Cuando el Inconsciente habilita un recurso que estaba bloqueado, hemos hecho química. Cuando podemos desactivar circuitos psicosomáticos para, en cambio, generar bienestar, hemos hecho química. La clave está en hablarle al Inconsciente en su propio idioma: la imagen, la metáfora, la palabra gentil. Un lenguaje que no es el de la abstrusa interpretación intelectual. Si un paciente tiene un síntoma y, ayudándole a ingresar en un estado similar al del sueño (he ahí el secreto para acceder al Inconsciente) podemos ayudarle a ir hacia una instancia de su pasado en la que ese síntoma tiene su raíz; si podemos acompañarle hasta allí, hacerle sentir emocionalmente seguro de penetrar en ese recuerdo; si podemos hacerle regresar al presente habiendo disuelto ese nudo que le atormentaba... habremos modificado su cerebro, pues el cerebro humano tiene una propiedad intrínseca: se le llama PLASTICIDAD.
(adaptado de texto de V.Gawell)
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